dimanche, juillet 05, 2009

estado de gracia


Las calles parecen pavimentadas de una tremenda esperanza en el paraíso y cada vez que una hoja toca el suelo, se levantan de él miles de promesas de infinito...en el fondo de la tierra late un fuego silencioso, el mismo que enciende en medio de mi alma las más irracionales pasiones, brotan inintencionados verdes tapizando los bordes del camino, y sí, hay un patrón, una red, una forma de leer esas trenzas vegetales que van diciendo que aún hay un lugar donde se abrazan nuestros miedo infantiles y van a caer todos los sueños que nos atemorizan. Soy entonces una joven de piernas largas azotando los adoquines en busca de una grieta, una pequeña fisura, el asomo de esa clemencia divina que en medio de la humedad y el frío, viene a despertarme, como una brisa que -full of grace- entra en mi alma cada vez que respiro.


samedi, juin 27, 2009

¿Recuerdas esos planetas alineados? ¿los números cabalísticos? ¿recuerdas que dije que no volvería suceder? ¿tienes por ahí esa carta donde decía que no hacía otra cosa que volver a ti, como el mar que una y otra vez vuelve a la orilla? ¿recuerdas que dije que no volvería a habitar ese ese espacio intermedio entre el hombre y dios? ¿que no tocaría ni con los dedos la elevada conciencia de que el universo todo se mantiene unido por esos trazos de amor y silencio? ¿recuerdas?

Hoy declaro haberme equivocado, estoy dispuesta nuevamente a que suceda la maravilla


mardi, juin 16, 2009

Las lolas de Lola


(o pollito al velador)

Hace frío, en medio de la plaza un niño insiste en columpiarse a pesar de todo, no hay mucho tiempo, tiene que correr, a la farmacia primero, al almacén después: “una coca cola light, se la pago luego”. Apenas una hora para disfrutar de las maravillosas lolas de Lola. Mientras sube al auto que hiede a cigarrillos viejos, piensa que su vida pudo haber sido distinta: una consultora, un jardín, una casa en la playa. Podría haber tenido más de haber querido, pero no quiso, finalmente se alegra de no haberse sometido como esos débiles renacuajos que pasan horas y horas tras el escritorio. Estuvo bien, se dice. Todavía tiene un auto, el pequeño departamento y sus hijos. Fin de semana por medio, todavía tiene a sus hijos. Echa a andar la maquina pensando en lo bien que va estar en unos minutos más. Llama a su ex mujer, le pregunta algo vago, ella le contesta algo tranquilizador. Llama a su madre y entre risas hablan del sábado subsiguiente, le pide algo, como un favor. Quiere contarle a Javier sobre los dones de Lola, pero el tiempo se le acaba. Baja del auto y saca las llaves, prueba una y otra hasta dar con la correcta, se anima un poco más, aunque apenas puede con las escaleras, jadeando llega al cuarto piso y abre la puerta de par en par, por fin está en casa y las lolas de Lola saludándolo, le hacen sentir que todo está bien. Mientras observa como hipnotizado esa empinada y turgente forma de las siliconas, se dice a sí mismo que estuvo bien. Podría haber tenido más de haber querido, pero no quiso, finalmente se alegra por ello, las lolas de Lola siguen siendo un gran, gran pemio.


jeudi, juin 04, 2009

Posibilidad imposible

paul verlaine


Y también podría ser una nave que se desplaza mar afuera llevándose con ella todos los mundos posibles,
dejándome sin la profunda sintonía estética, sin el placer de palabras bien hiladas como un canto, sin las leyes de la moral para rebatirte, sin ese inmenso casi que nos ronda, sin la amenaza del café, sin la esperanza del forestal, sin la promesa de tus ojos grandes...
sin la posibilidad imposible de ti, que tanto me gusta.  


mardi, juin 02, 2009

La lune est libre je crois

De alguna manera siempre lo he sabido, la cosas están ahí regadas en un desórden tremendo pero preciso. El relato de nuestra vida se despliega enorme, hasta cubrirnos por entero, cegándonos bajo ese manto... luego se repliega, no sabemos dónde está -pequeño- lo buscamos bajo los cojines, debajo de nuestros propios pies (no vaya a ser que lo estemos pisando) y entonces de nuevo: la inmensidad, dios, el destino y todo se rearma como un rompecabezas infantil, tres o cuatro piezas que encajan perfectamente. Si me pongo a caminar y veo las estrellas seguramente sabré qué dirección tomar.

Disque parfait, disque lumineux
ne vous rappelle-t-elle pas l'hostie/le style ?
de ceux qui lèvent la tête
dans l'espoir de s'élever un peu.
Transitoire, unique, symbolique
de quelques visions imaginaires,
Elle en impressionne plus d'un
qui prennent peur et délirent

lundi, mai 25, 2009


Hace tiempo debí haberte escrito esta carta, se me pasó el tiempo entre corridas de un lado a otro, un sinfín de cosas que quiero aprender, la tibia vida cotidiana y fantasías de amor sin finales felices.
¿Hace cuanto que dejamos de hablar? El otro día paseando por Merced divisé el parque en medio de una bruma matutina que hacía parecer que todo era una ensoñación, entonces me pareció verte caminando con ese traje que no te ajusta, la mano en el bolsillo, sujetando el marco de los anteojos con el dedo índice, pensando –eso imaginé- en leer la última novela de Kureishi, tomar una cerveza y planear un desembarco total en las playas del poder. Demasiada bruma, pensé luego.
Tenía que escribirte para contarte lo que me sucedió, cómo me cambió la vida desde el último café mirando este mismo parque del que te hablo. Ahora me arrimo a los libros con un aire diferente, es como si todo estuviera pasando nuevamente, como si un nuevo ciclo se abriera insolente ante mis ojos. Camino los pasillos de la universidad, pienso en cómo se van uniendo los puntos – ah sí, claro que pienso en el discurso de Steve Jobs que muchos han catalogado de insufriblemente cursi- y miro al mi alrededor pensando que las cosas han florecido de manera inesperada. Con esto último quiero decir que donde esperaba margaritas aparecieron magnolias. En fin, en los recovecos de la mente me vuelvo a encontrar con Nettle y pienso que no habría mejor traductor que tu, ni es posible imaginar que alguien más pueda comprender de lo que hablo con tanta claridad. Hace poco en un intento magnifico por someter mi amor propio, fui en busca de una voz que pudiera escucharme, uno que pudiera comprender -desde ese lugar del mundo donde la estética y la ética se abrazan-, esperaba hacerte revivir en la boca de alguien más y como era de esperarse, no resultó.
Salí entonces a recorrer las calles y a mirar de nuevo el cemento, el mismo que miraba tan fijamente para esconderme de tus ojos, salí sin buscar nada más que las huellas de un pasado turbulento y hermoso, donde volvía a ocurrirnos que apenas apretabas tus labios contra los míos, salíamos corriendo hacia la plaza brasil envueltos en culpas propias y ajenas. De alguna manera al recordarlo, estábamos de nuevo en la misma encrucijada de entonces, las mismas mariposas revoloteaban, sólo que hoy éramos otros, habíamos cambiado tanto.
Pero no era de esto de lo que quería hablar, sino de lo otro, de lo que pasó conmigo después de tantas búsquedas infructíferas de modos de transformar las injusticias, me pasaron un montón de cosas, algunas ya las sabes porque las seguiste de cerca, otras son el fruto de las anteriores y me están pasando hoy. Todo aquello de la justicia cotidiana, de los relatos inconclusos de los viajeros, de los miedos de hace siglos, de hacerse cargo de los otros, de ser un niño dotado, las historias mínimas de nuestras tristezas, el dolor de no poder dejar de hacer sufrir a otros, todas esas palabras que aun hoy parecen salir de mi boca y tu boca, en un gran globo, como en las caricaturas. Todo eso -y algo más- se me apareció, como pequeños fantasmas entre pared y pared, como versos, retazos de historia, para reescribirlos en un relato que contiene el significado de todo pero que no tiene fin, se me aparecieron las historias mínimas desde el sillón, entre lágrimas y risas, descubrí que, tal como tu me enseñaste, hay un océano esperando por nosotros, un sol enorme, un temporal y bajé los brazos para entregarme a las caricias de un gato, a la voz delgada de alguien que dice amar, a mis intuiciones secretas acerca del mundo y de lo que hemos venido a decir. Me pasaron tantas cosas que te narro en esta historia donde las frases no se terminan y las ideas no se completan, sabiendo que tú y solamente tú podrías completarlas.

samedi, mai 09, 2009

Cuando leo tus letras brillando en mi pantalla a las tres y algo de la madrugada, agradeciéndome lo que nunca hice, por cierto -más bien algo que hice sin querer, escribirte unas letras como diciendo estoy aquí-antes que entraras a que te abrieran el alma para decirte que no hay esperanza, cuando te leo, estoy segura que no soy más que una molécula de mí, leyendo en el espacio infinito de la incertidumbre. No puedo no llorar, largar las lágrimas como cataratas enrabiadas de saber que siempre fuiste tan bella y dulce, que acunaste al amor de mi vida con esos ojos casi transparentes -y luego de cuerpo entero- en los pasillos de la clínica fría y absurda donde fue a morir. Y ahora tu, sentada frente al computador dejándonos unas líneas tiernas tan llenas de cuidado que duele. Ahora tu también, caminando esos pasillos, quizás los mismos de los que te hablaba y otros son los que están rezando por ti, haciendo cadenas inacabables rebasadas de voluntad y amor. Tengo miedo, miedo por ti, pero también miedo de ser yo, miedo de lo ininteligible de lo inenarrable, de ser apenas una línea en el agua, un último respiro, el tiempo que va de parpadeo en parpadeo.

 

dimanche, avril 12, 2009

Resurrección

De la misma forma -dijiste- es así como se vuelve a nacer. No sé si fue esa conversación larga y detenida bajo la sombra de los árboles que aun están verdes a mediados de abril, lo que transformó mis dudas en silencios y mi tristeza en calma. No lo sé, pero las palabras se quedaron sonando en el cuerpo hasta provocarme cosquillas y después la risa, la bendita risa de la resurrección.

vendredi, avril 10, 2009

y por   qué
los   clavos
los montes
y   la  pena
la pregunta es por qué estamos todavía aquí
preguntándonos  una  y  otra  vez  lo  mismo
con  el  silencio respondiéndonos que no hoy,
el   silencio
o   la   cruz
la   certeza
la  soledad

jeudi, avril 02, 2009

Hoy entré a la sala fría donde cuelga el cristo de las manos, pensé en mi vida. Todo transcurre tan silenciosamente como si el cuerpo fuera un monasterio donde vienen a cantar los pájaros y donde las pisadas rebotan en las paredes blancas en una percusión infinita. Aquí me siento llamada a caminar sin conciencia en el frío -el único frío del día-de las ocho de la mañana, dejándome ir sin destino, sin más destino que la labor diaria, que es como es hacer el pan o lavar la ropa. Una distancia desconocida se instala entre mi silencio y los otros. Las cosas desfilan por mis ojos -lo que antes fue valioso- pasan una a una las pequeñeces que conservo en mis dedos, en los lóbulos de las orejas, en mis pies. Estoy en el tránsito de mí hacia mí, hacia el infinito de mi desconocida alma, con las imperfecciones anotadas en una lista, lo que hice sufrir y sufrí, lo vacío de ese temor que no me abandonó hasta hoy en que me di cuenta que estaba ahí en esa sala fría tan sola como al principio.

mercredi, février 25, 2009

Mirarse lo pies al caminar, la punta de los pies, dejar un rastro como de caracol, una huella, un surco sobre la arena. 
Alzar una pierna primero, la otra después, dejar caer el peso del cuerpo sobre el talón y lugo sobre la punta, asombrarse cuando una ola nos moja lo pies. 
Repirar, respirar y sentir el aire helado entrando por la nariz, levantar la vista y mirar el mar: esa inmensidad azul y verde que golpea la arena y se roba la orilla una y otra vez. 
Cerrar lo ojos y no perder el rumbo, dejar que una calma desconocida venga a posarse dentro, no preguntarse y apenas pensar. 
Abrazarse la piel salada, sentir el sol, dejarse andar, por una vez y para siempre. 

vendredi, janvier 30, 2009

Has vuelto a pasar por la misma esquina, esa equina del tiempo donde tu sombra se agiganta sobre el cemento aun caliente, quemándote los pies, encendiendo el corazón con un ardor que habías olvidado, pasas por ahí en medio de las casas de fachada continua, las cortinas batiéndose como banderas y la orfandad de las habitaciones, los ancianos, esos pelos blancos, esa piel pegada a los huesos, el monólogo del aparato de radio y tu sombra exagerada recordándote los errores, las faltas, todo aquello que se te fue entre los dedos: los años jóvenes, el amor por ti misma, los sueños, el abrazo de un gran amor, la calma, esa voz que te acurruca, que te recuerda que no estás sola.
Has vuelto a pasar por ese lugar a la hora en que las sombras se empiezan a comer el día deseando tener su mano cerca, su mirada, su cuerpo enorme cubriéndote, sus certezas. La misma esquina y la misma sombra gigante haciéndote aullar desde el abismo de tu falta. 

samedi, janvier 17, 2009

Tres sillas



Hay tres sillas, 
dos de mimbre, 
una que siempre estará vacía.


mardi, décembre 16, 2008

soneto + el primer discurso de la emperatriz o el canto del cisne de la virgen del carmen

lundi, décembre 15, 2008

Me aprietas el corazón, 
que apenas se cómo duele, 
me dices que mi dolor 
es causa de estar demente. 
Me amas como al principio 
y luego te me devuelves, 
me dices que es por mi voz 
y por los tantos diretes. 
Me sueñas amandonos 
de aquí hasta la muerte 
me dices mejor que no, 
acaso si voy con suerte. 
Me miras como si yo, 
prendiera el fuego a la muerte, 
me dices que voy, adiós 
y cierras la puerta fuerte.

mercredi, novembre 26, 2008

Un botón

Ahí en medio de la pieza oscura están los rieles, los mismos que zambulleron violentamente tu cuerpo en las aguas del mar, ahí están el fierro fundido con las conchas y las piedras del mismísimo fondo, ahí están los restos de una vida corta, hoy día, silenciosamente olvidada. El dolor, siempre el dolor. Más aguda es la pena mientras más corta es la distancia del rosal al corazón. Dicen que una pareja caminó por este parque lamiéndose las heridas, dicen que los aullidos están enredados en el crujir de los árboles, dicen que ella tenía 20 o 25 años, que amanecía insistentemente, que ningún día pasaba sin que el cielo se volviera a oscurecer, dicen que es imposible imaginar. Ahora los álamos crecieron sobre el pasto verde, sobre las pisadas, sobre la única verdad, crecieron los hijos de tus hijos, la tierra giró y no quedó nada más en el mundo que ese blanco y diminuto botón.

jeudi, novembre 20, 2008

Valeria

Sólo se escucha el incesante bailoteo de las pequeñas ruedas de una gran maleta azul, los pasos de Valeria la conducen por calles pequeñas donde los árboles frondosos le dan un poco sombra bajo los 38º grados de calor. Camina quince minutos desde la estación de metro hasta la calle de su clienta y mientras avanza piensa si todas las cremas y ungüentos que carga, se verían bien sobre su piel.
Valeria tiene un rostro angelical, como de porcelana, eso hace que las clientas crean en sus poderes curativos y estéticos. Tiene también tres hijos, uno de 6 otro de 3 y una niña de 9 meses llamada Javiera. El marido se fue cuando tenía 7 meses de embarazo, la dejó sola, dice ella, cuando aun no nacía su hija menor.
Le duelen los pies caminar por el cemento ardiente con tacos altos, mantener esa presencia impecable, evitar el sudor que se le instala insolente entre la nariz y el labio, le duele también la espalda porque llega tarde a cargar a sus hijos en brazos, a hacer tareas, a cambiar pañales, a cocinar.
Valeria dice que una tercera vez no se embarca, que se desloma para mantener a esta familia tremenda que además incluye a su mamá, que en qué momento podría conocer a alguien si lo único que hace es caminar y hacer masajes a domicilio. Hasta parece que se va a poner a llorar, pero no, si llora entonces el rimel se corre y se le ponen los ojos rojos. No va por la tercera, a los 26 años tres hijos y dos ex maridos a los que les perdió la pista, es suficiente. Mientras camina le gusta escuchar los saltos rítmicos de las ruedas de su maleta sobre la vereda, se preocupa un poco pero no demasiado, a veces hasta levanta la vista y mira el paisaje, cuando los pensamientos empiezan a invadirla por lo general se toma un helado, un barquillo si es posible, de frutilla al agua.

jeudi, novembre 06, 2008

No te vi cuando paseabas por el parque, ni subiendo por las escaleras de la estación, no estabas a la hora de las celebraciones entre las challas y los tambores, nunca te encontré a la hora del café. No asististe a la misa de despedida, ni enfilaste por la alameda rumbo al oriente en una columna inacabable de gritos y banderas. No nos encontramos en la librería ni en marcoleta con portugal, no estabas en la mesa coja de las lanzas, ni saliste riendo a carcajadas del biógrafo. No subimos el san cristobal ni el ascensor polanco juntos, nunca subimos a ninguna parte, no nos besamos en la esquina de miguel claro con providencia ni avanzamos resueltos por una calle oscura hasta estar a salvo para abrazarnos. No te ví cuando andaba por mis otoños, quizás porque a ti te golpeaban tremendas las primaveras. No estabas o no te reconocí y eso hoy día me parece completamente increíble.

samedi, octobre 18, 2008

aeropuertos

Y en esos viajes interminables los ojos se vuelan hacia lugares tan míos, lugares en los que ni todo el ruido ni toda la multitud llegan a tocarme, hay un silencio tremendo dentro, una callada soledad atiborrada de imágenes externas, como si no fuera más que la espectadora de una asombrosa -y a veces extraña- película muda. Los rostros de los otros, sus gestos mínimos, la probable historia que corre detrás, el lugar donde dirigen sus miradas, todo me golpea el alma como un delgado palillo sacudiendo un tambor. Luego el túnel, esa oruga mecánica que me lleva a las alas tremendas, no he de quedar inmune frente al desarraigo de los pies, si me quitan la tierra no he de seguir siendo la misma, no seguiré angélica, intacta, entera, si me roban del suelo y me lanzan al aire entre las nubes rojas del atardecer no seré igual, otra volverá a pisar la losa fría de las despedidas.

jeudi, octobre 02, 2008

Norte

El viaje es algo que se desata, no importa cómo, se desenvuelve como una tela gigante que deja ver pliegues y sombras siempre nuevas. Mi alma es pasajera en este lugar desconocido, el lugar desconocido es pasajero en mi alma.
Deberían ver estas montañas color tierra arribando a la orilla, oler este mar definitivamente azul, abrigarse con el cielo más alto y claro del mundo, mirar lo rostros de los que caminan por la calles sin prisa.
A veces siento que soy sólo yo, sintiéndome como en un vagón de tren a cada momento, respirando al ritmo de su traqueteo. Que curiosa es la vida, que maravillosamente inesperada, que intenso vivir, cuanto misterio.

No hay un silencio más dulce que este, ni una ventana más luminosa.

clikea en mi mar